Jabón potásico: un insecticida bilógico

Hablar del jabón potásico es hablar de un insecticida muy eficiente y con un riesgo muy bajo debido a su nivel de toxicidad casi nulo, y de eso precisamente quisiéramos hablarte un poco en este post, para que aprendas a aprovechar todos los beneficios que este jabón te puede ofrecer.

Resulta que además de su potente uso como insecticida biológico también tiene otros, de los cuales hablaremos en detalle un poco más adelante, pero seguramente si llegaste hasta acá es porque estás buscando una forma segura y eficaz para controlar las plagas de tu jardín o de tu huerto, y eso es precisamente lo que obtendrás con este jabón.

Una de las características que define a este jabón es su pH, pues su grado de alcalinidad es bastante alto, lo cual es uno de sus aspectos más distintivos. Se ha comprobado que su uso es muy eficaz para combatir plagas comunes, especialmente los pulgones, la cochinilla y algunas otras larvas de jardín de tipo coleópteros o las que actúan por contacto y que afectan el buen desarrollo de las plantas.

Usos del jabón potásico

Básicamente el uso principal del jabón potásico es el de insecticida. Es el preferido en la jardinería ecológica por su bajo nivel de toxicidad y porque no tiene residuos, razón por la cual las plantas que son tratadas con él no sufren ningún tipo de daño y por el contrario, el jabón luego se convierte en abono, aportándoles el potasio que necesitan para su sano crecimiento.

Su composición jabonosa es precisamente la que actúa atacando las membranas externas de las plagas, lo cual afecta su respiración y por ende mueren rápidamente.

Otro uso que le dan a este jabón es como limpiador de las mismas plantas, pues al no ser tóxico y además ser biodegradable, se puede usar con total seguridad para mantener las plantas limpias y con hojas más brillantes.

Gracias a su composición, este jabón es muy bueno también para acompañar a otros insecticidas e incluso fertilizantes, potenciando su acción gracias a que ayuda a una mayor absorción.

Otro uso común que se le había dado al jabón potásico (incluso antes de conocer su increíble poder anti plagas e insecticida) es el de quita manchas, y es así, este producto al aplicarse sobre los tejidos que se hayan manchado de alguna manera, actúa en ellos, extrayendo los componentes que originaron la mancha de forma natural, sin dañar la tela.

¿Interesante, verdad? Ahora veamos cómo se compone este jabón

Composición

El jabón potásico o jabón de potasa, como su nombre sugiere, está compuesto principalmente de hidróxido de potasio y tiene un alto grado de alcalinidad, y adicionalmente tiene otros componentes naturales como aceites de origen vegetal (es decir lípidos). Estos al mezclarse con el hidróxido generan una reacción que hace que se convierta en una mezcla jabonosa y al añadir agua se convierte en jabón líquido, muy útil para ser rociado en las plantas ya que actúa por contacto.

Dada la simplicidad de los componentes, el jabón potásico puede ser preparado en casa fácilmente, para ello solo se necesita tener hidróxido de potasa (se puede conseguir en cualquier farmacia), agua y aceite vegetal (preferiblemente de girasol), además es imprescindible el uso de guantes y lentes protectores durante su preparación. Si ya tienes todo eso entonces estás listo para hacer tu propio jabón potásico en casa.

Como sabemos también hay insectos que son beneficiosos para las plantas como las abejas, mariposas o sus predadores naturales. Está a la vista que los componentes del jabón potásico son todos de origen natural, así que no dañarán de ninguna manera a este tipo de insectos beneficiosos y mucho menos a personas o mascotas, lo cual lo hace el insecticida más efectivo y a la vez seguro que se pueda utilizar para el control de plagas de jardín.

Aplicación

Ya hemos mencionado que el jabón de potasio es un insecticida de contacto, razón por la cual su uso es externo.

Normalmente se recomienda rociarlo sobre la planta o pulverizarlo muy bien, procurando cubrir tallos y hojas, en éstas últimas se recomienda hacer énfasis principalmente en el revés, ya que normalmente es allí donde más se desarrollan las plagas y en la medida en que estén bien cubiertas con el jabón, más difícil será para la plaga establecerse allí.

Se recomienda utilizar unos 20 gramos de jabón en pasta por cada litro de agua y rociar esta solución concienzudamente al menos dos veces a la semana, con esto no solo se estarán previniendo las plagas, sino que se estará ayudando a la planta a absorber mejor los nutrientes de los otros abonos o fertilizantes que se le pudieran colocar.

Esto es porque el jabón potásico ayuda a disolver en agua las sustancias grasas, ya que tiene una acción surfactante muy recomendable para la salud de las plantas.

El mejor momento del día para aplicarlo es en las primeras horas de la mañana o a finales de la tarde (a la salida o a la puesta del sol) pues son las horas en las que hay menos viento y también se debe evitar aplicar el jabón potásico cuando se prevea que puede haber lluvia, pues ésta lo removería fácilmente y perderíamos la aplicación.